miércoles, 25 de noviembre de 2009

V.A. - Ah! L'amore, L'amore: Musica Che Si Fa Poesia P.&C. (2009)




Hacía mucho tiempo que pensaba en este post, intentaba seleccionar los temas, pensaba en las carátulas...y no me decidía. Era muy difícil, con tantas y tan buenas canciones, escoger cuales meter en el álbum y cuales dejar a fuera; y por la gráfica, otro problema: no quería usar las tapas de discos ya editados de los artistas. Por dicha, aprovechando de la ausencia de Christian (que no se entere), he pedido auxilio a Kurtigghiu que en dos día me ha sacado del sombrero primeros las tapas de O'Sullivan, y enseguida después estas que son una maravilla, como siempre. "Bacio le mani Kurtigghiu".

Estas son las canciones que yo escuchaba en mi primera adolescencia, los artistas que amaba (aunque falten algunos) y que, a mi manera de ver nos han dado las más bellas canciones. Son los más famosos esponentes de la llamada "Escuela genovesa": Umberto Bindi, Gino Paoli, Bruno Lauzi y Luigi Tenco.

Umberto Bindi (1932 - 2002)
Bindi, de formación clásica, ha escrito música aparentemente tradicional: en la estructura áulica de la canción ligera italiana, a través de la interpretación privilegia la poeticidad y el estilo.

Bruno Lauzi (1937 - 2006)
Sutilmente irónico, Lauzi ha contado el amor con melancolía, con una gran sencillez y realismo.
(Junto con Paoli, uno de mis favoritos...)

Gino Paoli (1934)
Cabeza de lista de la escuela genovesa, Paoli ha escrito algunas de las páginas más bellas de la música italiana de este siglo. Sus canciones de amor, desgarradoras y fuera del tiempo, han entrado a formar parte del repertorio de los intérpretes italianos más importantes.

Luigi Tenco (1938 - 1967)
Contaba el amor y los sentimientos con palabras cotidianas. Sus canciones, intachables en el plano musical, compaginan las tensiones existenciales de los chansonnier franceses con el malestar por el gusto burgués imperante en la música de los años 60.

No les voy a poner biografías hoy, sería demasiado largo y las reservo para futuros post individuales, pero sí algún comentario sobre algunos de los los temas.

Il nostro concerto (1960 - Bindi - Calabrese)
Considerada por muchos como la obra maestra de Bindi, "Il nostro concerto" es seguramente la canción que mejor refleja sus estudios clásicos. La música, que encierra ecos y sugestiones procedentes de Grieg, Addinsell, Bath, Rachmaninoff y Tchakovsky, se expresa dentro de la inusual dimensión de lo sinfónico. Para conseguirlo, cuenta con el arreglo, muy oportuno, de Enzo Ceragioli y con la letra de Giorgio Calabrese, con quien como de costumbre trabaja en perfecta sintonía.

Senza fine (1961 - Gino Paoli)
Escrita en 1961, “Senza fine” es la declaración de amor del joven Paoli a Ornella Vanoni de la que el cantautor se enamoró nada más conocerla. En aquella época la Vanoni era una actriz del Piccolo Teatro de Milán, lanzada por Strehler como intérprete de las canciones del hampa. Por este tema romántico, de melodía sencilla pero inmortal, recibió las felicitaciones de Von Karajan y Carmichael. Grabada en trescientas versiones, es uno de los clásicos de la música ligera y figura en todas las actuaciones en vivo y en los discos de la pareja, hasta la última versión, de 2005, que fue incluida en el álbum “Vanoni Paoli live”, grabado en vivo durante una exitosa gira donde volvieron a cantar juntos veinte años después de la gira triunfal, con “Insieme”. La interpretación de Dean Martin de este tema consagró a Paoli al éxito internacional en los Estados Unidos
En 1965, “Senza fine” es incluida en la banda sonora de la película "The flight of the Phoenix", de Robert Aldrich, y con el título "The Phoenix love theme" Wes Montgomery la versiona en clave de jazz con los arreglos de Johnny Pate.

Mi sono innamorato di te (1962 - Tenco)
"Me he enamorado de tí/ porque no tenía nada que hacer". Dos versos sencillos, pero que en 1962 representaron una suerte de revolución en el marco de la almidonada canción italiana. Evocando al Aznavour de "Odio le domeniche", Tenco se atreve a asociar razones insólitas al amor: el aburrimiento, el miedo a la soledad, los deseos de romper la secuencia de la monotonía de los días (un tema que vuelve, de forma más directa, con la inolvidable "Un giorno dopo l'altro"), razones todas ellas que en los empalagosos años 50 eran impensables. Incluida por la discográfica Ricordi en el primer álbum del autor, "Luigi Tenco" (1962), la canción se grabó también en un 45 RPM. Además de la intensa interpretación de Tenco, quiero recordar la sugestiva y estupenda versión femenina de Ornella Vanoni, que en aquella ocasión, la Exposición Internacional de Música Ligera de Venecia (1971), estuvo acompañada al piano por Pino Calvi.

Ritornerai (1964 - Bruno Lauzi)
Escrita en 1964, junto a "Garibaldi blues" es una de las canciones más significativas de la primera parte de su carrera, y en opinión de muchos, su obra maestra. La belleza del tema - un bolero arrebatador, con un ritmo muy parecido al de "Et maintenant" de Gilbert Becaud - estriba en una atmósfera de sufrimiento controlado, donde la posibilidad de que la amada vuelva tiene los colores tenues de la quimera. Ha sido interpretada por Odile Ezdra en francés y Nanni Moretti la canta en su película "La misa ha terminado".
(Aquí tengo que confesar que ha sido siempre una de mis preferidas!)

Vedrai vedrai (1965 - Tenco)
Dedicada a su madre, "Vedrai vedrai" aparece en un primer momento en el álbum "Luigi Tenco" (Jolly), en una versión no definitiva; posteriormente aparecerá también en el álbum del 66 "Tenco" (RCA), donde el piano de Ruggero Cini acompaña a la voz del cantautor. En este tema, el amor entre dos personas tiene que enfrentarse a la sensación de fracaso personal de un hombre, que vive como una dolorosa deficiencia el no saber ofrecerle más de lo que le da a la persona a la que quiere. Desgarradora y amarga como pocas, "Vedrai vedrai" empieza en seguida a formar parte del repertorio de muchos artistas. De esta canción Ornella Vanoni hace una versión muy bonita y la incluye en el álbum "Io sì – Ai miei amici cantautori 2" (1970); realmente inolvidable es también la interpretación de Mia Martini, en directo, en "Miei compagni di viaggio" (1983), un LP dedicado por entero a los cantautores.

Sapore di sale (1963 - Gino Paoli)
Escrita a raíz de la historia de amor apasionada y escandalosa que tuvo con Stefania Sandrelli, que por aquel entonces era menor de edad, “Sapore di sale” participó en el Cantagiro de 1963 consiguiendo el cuarto puesto y, alcanzando, poco después, un éxito arrollador. La canción ocupó el primer puesto de las listas de ventas con un número increíble de copias vendidas. No había playa ni pista de baile donde no se escuchara el tema instalándose para siempre en el imaginario colectivo como la banda sonora de los veranos de los sesenta. Con los arreglos de Ennio Morricone y con Gato Barbieri al saxofón, la canción tuvo un impacto extraordinario por la combinación equilibrada de letra y música. Melódica pero no por ello carente de ritmo, “Sapore di sale” es un tema único gracias a la interpretación lenta y casi perezosa de Paoli. El éxito le llegó en un momento difícil de su vida privada, a la que el escándalo causado por el adulterio con la menor complicó más todavía sobre todo por el hecho de que su mujer estaba esperando su primer hijo. Paoli se disparó una bala en el corazón pero falló el blanco por muy poco. Los médicos decidieron que era mejor no extraerla porque era demasiado peligroso. Todavía hoy el cantautor lleva el recuerdo de aquel momento a pocos centímetros del corazón.
(Otra de mis favoritas, como muchas de Paoli)

Il Poeta (1963 - Bruno Lauzi)
No fueron pocos los que quisieron ver en el protagonista de "Il poeta", la sombra de Luigi Tenco, su desgarradora melancolía y su trágica muerte. Sin embargo el tema, compuesto en 1963, se adelanta de casi cinco años al espeluznante final que tuvo la participación de Tenco en el Festival de Sanremo de 1967. La canción, una de las mejores de Lauzi, describe magistralmente una provincia que parece haber salido de las páginas de Piero Chiara, entre tertulias de amigos y partidas de cartas, donde la soledad, engendrada por un desamor, lleva a realizar un gesto extremo al más sensible del grupo, al diferente, al que vive apartado de los demás. Grabada por el autor en distintas ocasiones, la última de las cuales para el álbum "Il manuale del piccolo esploratore" (2003), la canción ha sido interpretada, entre otros, por Gino Paoli, y en 1970 por Patty Pravo, que ofreció una versión francesa muy sugerente.

Y todas las demás, verdaderas joyas que no se pueden dejar de escuchar una y otra vez.
Un álbum que no se pueden perder!

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